Conductores siguen manejando en estado de embriaguez en Cali: este año van 111 sancionados

Hechos como el registrado el pasado fin de semana, en el que una conductora, aparentemente en estado de embriaguez, fue sorprendida por agentes de tránsito, no son una rareza en Cali. En la ciudad, de hecho, la costumbre de conducir un vehículo en estado de embriaguez no ha sido superada.

Hechos como el registrado el pasado fin de semana, en el que una conductora, aparentemente en estado de embriaguez, fue sorprendida por agentes de tránsito, no son una rareza en Cali. En la ciudad, de hecho, la costumbre de conducir un vehículo en estado de embriaguez no ha sido superada.

William Bermúdez, líder del centro de gestión de la Secretaría de Movilidad, explicó que pese a que “este comportamiento de algunos usuarios de las vías pone en riesgo no solo su integridad sino a todos los actores de la movilidad. Es un acto de irresponsabilidad e irrespeto, porque es incomprensible que teniendo tantas alternativas para poderse desplazar, hoy se siga incurriendo en esa conducta”.

El funcionario indicó que pese a que son varios los casos que se detectan en los controles mensualmente, estos son apenas una pequeña muestra de lo que pasa en las vías y que, en ocasiones, solo se visibilizan cuando se producen accidentes.

El funcionario explicó que en el caso del fin de semana ni siquiera se pudo realizar la prueba de alcoholemia, pues al ser abordada por los agentes, la conductora confesó estar en estado de embriaguez y se habría rehusado a practicarse el examen.

“La prueba de alcoholemia es obligatoria cuando la autoridad lo requiera. Cuando hay una negación, como en el caso del sábado, la ley sanciona con el máximo grado de alcohol”, dijo Bermúdez, quien señaló que durante los fines de semana se están realizando controles y labores educativas en zonas de rumba, como El Peñón y Granada, desde las 2:00 de la mañana.

El líder del centro de gestión de la Secretaría de Movilidad remarcó que debido a que el consumo de licor no es exclusivo de las noches, los operativos de este tipo también se están realizando en las jornadas diurnas, en seis puestos móviles de control. “Esto ha redundado en lograr mejores condiciones de seguridad vial”, aseguró.

James Gómez, director de Urbavial y experto en seguridad vial, señaló que entre los principales efectos que genera el alcohol entre los conductores están: la disminución de la sensación y percepción del peligro, sueño, mayor dificultad para mantener el carril y menor capacidad de reacción y disminución de los reflejos.

“Ni siquiera es un tema de ingerir muchos tragos, solo con el primer sorbo el organismo se altera y los niveles de respuesta cambian y esto, unido a situaciones como la oscuridad propia de la noche y la velocidad, puede ser fatal. Al ciudadano le falta mucha conciencia en este asunto y no dimensiona el grado de peligrosidad que conlleva, solo desafía la autoridad y no tiene autocontrol”, enfatizó el experto en seguridad vial.

Gómez añadió que la reiteración en los casos de embriaguez al volante en la ciudad obedecen “a la falta de presión por parte de las autoridades en los controles, porque se han sancionado 111 personas este año, pero ¿cuántas han pasado inadvertidas? Los operativos deben ser más rigurosos, estratégicos, más frecuentes y menos previsibles; esa es la única forma en la que la gente va a tener respeto por la norma”.

Para el abogado especialista en derecho de tránsito, Víctor Hugo Vallejo, la implementación de sanciones onerosas para quienes manejan alicorados ha sido efectiva para alejar a los borrachos de las vías del país.

“Independientemente de que el problema no haya desaparecido, el volumen de estos conductores se ha reducido desde el 2013. Esto es evidente, porque hasta el 2013 la primera causa de accidentes de tránsito con heridos, muertos y daños de latas era la conducción en estado de embriaguez, pero cuando se expidió la ley eso pasó a un plano secundario y hoy vemos que la primera causa de accidentalidad es la violación reglamentaria”.

Vallejo añadió que uno de los faltantes en el cumplimiento de la Ley 1696 del 2013 es el pago de las sanciones pecuniarias. “En todo el país estas sanciones que, son sumamente gravosas, el pago solo alcanza el 1 %; mientras que las demás multas que están consagradas en el Código de Tránsito y son de mayor facilidad de pago, son canceladas en el 76 % de las ocasiones. Pero, precisamente, el costo tan alto de estas sanciones es para que los conductores piensen dos y hasta tres veces si manejan o no con tragos”.

 Redacción: Por el País

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